En MARZO celebramos la Vida, especialmente la del Niño por Nacer. Lo hacemos porque vivimos en una cultura que ha olvidado algo fundamental: el lugar que debería ser el más seguro para un bebé —el vientre de su mamá— muchas veces se ha convertido en el más peligroso.
La Biblia nos recuerda que la vida humana tiene valor desde antes de nacer. Jeremías 1:5 dice:
Celebramos la vida, la maternidad y el valor de la mujer según el diseño de Dios, ya que Dios mismo forma la vida en el vientre. Salmo 139:13‑14 expresa:
“Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre… ¡Soy una creación admirable!” (NVI)
Sin embargo, hoy el aborto se presenta como liberación para la mujer. Pero en realidad, el aborto deja dos víctimas: el bebé que pierde la vida y la mujer que ha sido convencida de que la maternidad es una carga o un obstáculo.
La cultura actual desprecia la maternidad y promueve un modelo de mujer opuesto al diseño de Dios, que puede desviarnos de la verdadera feminidad. Por eso, Él llama a las mujeres maduras a enseñar y guiar a las más jóvenes, formando una cultura de amor, cuidado y sabiduría en el hogar. En Tito 2:3‑5 Pablo enseña que ellas:
Este es el estándar de mujer que necesitamos abrazar, que la Biblia delinea perfectamente, una mujer que está atenta al bienestar de los suyos. Como dice Proverbios 31:27
Incluso, 1 Timoteo 2:15 nos enseña que:
En marzo, proclamamos que toda vida es un regalo de Dios: la de la mujer y la del niño que crece en su vientre.
Celebramos al niño por nacer y afirmamos una cultura de vida en medio de una cultura que muchas veces la olvida.
¡Únete a la celebración por la vida!
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