“El aborto es un sustituto de la oración”. —John Piper
» ¿Qué quiere decir Piper cuando dice que el aborto reemplaza la oración?
» ¿De dónde proviene esta idea?
» ¿Cómo nos puede esto ayudar a recordar lo que es importante al momento de llevar el evangelio en lugares donde el aborto está más concentrado?
Si le preguntas a un científico: ¿Por qué hierve el agua? Probablemente te responderá que es debido a que el calor convierte las moléculas del agua en gas. Pero si le preguntas a un historiador lo mismo, vas a escucharlo hablar acerca de una secuencia de eventos tales como la olla se llena con agua, el fogón se enciende, y la cantidad de tiempo que tarda el agua en hervirse. Si le preguntas a tu mamá: ¿Porqué hierves el agua? Te va a responder: “porqué quiero té”.
La respuesta de mamá da en el punto, pues ella explica el propósito del porqué el agua está hirviendo. De manera similar, el aborto se puede ver desde varias perspectivas. Por ejemplo, la perspectiva política involucra a la ley y a los derechos humanos, mientras que la perspectiva práctica apunta hacia las finanzas, a las metas profesionales e incluso a proteger la reputación de uno. Sin embargo, la perspectiva bíblica penetra en el corazón del asunto: ¿Por qué la gente asesina a otros?
Santiago 4:2-3 lee:
“Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. Si arden de envidia y no consiguen lo que desean, entonces discuten y luchan. Pero no obtienen lo que desean, porque no piden; y cuando piden algo, no lo reciben porque lo piden con malas intenciones, para gastarlo en sus propios placeres.”
Lo que motiva, según Santiago, el asesinato, es el impulso de los deseos no satisfechos. El aborto es el asesinato intencional de un ser humano inocente, es lo que la gente hace debido a que perciben que el bebe no nacido tomará algo que ellos desean poseer, por ejemplo, como perder su reputación. El no-nacido les robará sus metas profesionales. Mejor dicho, quieren adquirir cosas que el costo de criar a un hijo les impedirá tener.
No hay nada de malo en tener metas en la vida e incluso metas financieras, pero lo que si es condenable es tornarse a la maldad incluyendo asesinar para poder obtener lo que uno desea. La alternativa es pedir, pues nos dice el texto: “No tienen porque no piden (a Dios)”.
Por esta razón, el pastor John Piper concluye afirmando que el aborto es aquello que hacemos cuando queremos algo, pero no miramos a Dios ni esperamos en Él para que lo supla. Así, el aborto se convierte en un substituto, en vez de pedirle a Dios, se convierte en un substituto para la oración. Seguramente hay mucho más que eso, pero al fin y al cabo, ese es el corazón del asunto.
Algunos deseos como el de robarle el automóvil a mi vecino son pecado, por tanto, pedirle a Dios que conceda esos deseos no ayudará mucho. Sin embargo, acudir a Dios tanto como Creador como Proveedor en momentos de una crisis de embarazo es un desafío, un reto que él está dispuesto a recompensar. Durante 30 años he escuchado la frase “no tengo con qué sostener a este bebé”, y en ocasiones puedo ofrecer cierta ayuda práctica, pero siempre le hago la misma pregunta a la gente “¿quieres saber cómo fui capaz de alimentar a mis bebés”? Mientras mueven su cabeza, yo cruzo mis manos y les digo: “Orando a Dios para que Él dé el pan diario” (Véase Mateo 6:11)
En el corazón de una crisis humana siempre hay una crisis de fe. ¿A quién acudimos cuando hay problemas? ¿Quién puede librarnos? Durante una crisis de embarazo, el abortista se proclama a sí mismo como un salvador, “vengan a mí los cansados y cargados que yo los haré descansar”.
No hay mejor lugar para las personas de fe estar, que con gente en crisis de fe. El poder decir ¡No! Puedes confiar en Dios, pues si Él puede crear un bebé, seguramente es capaz de alimentar a ese bebé; así que déjame ayudarte a encontrar la provisión de Dios.
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